martes, 7 de junio de 2016

Ojota e ESPN

Elenita y yo somos una especie de Londres pero en chiquito. Una colorida convivencia de grandes diferencias.
Elenita es morocha y yo rubio; algo que parece simple hasta que llega el verano. En ese momento Elenita incentiva su tendencia al negro con horas de sol y yo camino entre sombras para evitarlo. Resultado, somos una versión madura de las clásicas fotos de Benetton o Unicef.
Elenita es una verdadera Ojota para la actividad física y deportiva, yo soy un enfermo de ESPN (léase “Iespien”). Uno podría pensar que Ojota e ESPN tienen su vida en común solucionada fácilmente con dos televisores en distintos ambientes de la casa, pero no, esto tiene consecuencias más profundas.
Este espíritu olímpico “más rápido, más largo, más lejos” llevado al extremo genera comportamientos levemente maniáticos. ESPN no está en la fila del supermercado esperando que lo atiendan, está buscando ser el que más rápido se va. Este principio aplicado en un aeropuerto, el subte, la cola del micro, la entrada a un estadio o la cola del baño hace de ESPN una versión light de un TOC competitivo. Ni les digo en la fiestita de fin de año del colegio de los chicos donde a las maestras se les ocurre organizar carreritas para los padres; para ESPN siempre son los juegos olímpicos… Un papelón.
Para Ojota todas estas circunstancias son excelentes momentos para conversar con la mamá del compañerito de al lado (la que nos hizo perder en la carrera de embolsados), para conversar sobre lo que se consume mirando los carritos de los vecinos (en lugar de ponerse en la otra fila por si va más rápido) o para conversar el clásico de los clásicos “charlemos sobre nosotros” (Otra vez!!). Es que Ojota es esencialmente un ser conversacional.
El comportamiento de Ojota y ESPN en el tiempo libre es, como se imaginarán, bastante dispar. Las vacaciones perfectas de Ojota son en un all inclusive en el Caribe, con amigas, tomando sol y, sobre todo, conversando sobre compras. ESPN sueña con irse a la montaña a caminar 12 horas diarias, dormir en refugios con 20 montañistas transpirados, y no le jode hacerlo solo.
Cuando Ojota y ESPN coinciden en Londres suceden cosas curiosas.
Ojota llega a la cita con una valija de 25 kilos para 10 días (Si, si, 25 kilos no hay ficción en el número), incluyendo !dos pares de ojotas! ESPN viene de 15 días caminando de los cuales hizo 10 con la misma remera (Axe y Skip van a hacer una campaña comercial con esto).
En los primeros metros en tierra londinense los pensamientos de ESPN estan orientados en cómo llegar al depto sin pagar un taxi (Es cierto, ESPN tiene una veta medio pijotera), Las primeras observaciones de Ojota son “!Está todo en liquidación!”.
Ojota quiere sacar fotos, normalmente en el preciso momento que ESPN no lo haría para no cortar el ritmo de avance (todos sabemos el tiempo que se pierde en las transiciones). Así que las fotos o salen movidas o con el modelo con cara de apuro.
ESPN muere por usar esas bicicletas de alquiler que hay en todo Londres. Sacar una disponible , dejarla a los 20 minutos en otra zona, caminar 2 horas en un museo, tomar un litro de agua y comerse una banana antes subirse de nuevo a la bici y recorrer 5 km en un parque. Una urban race en Londres! Placer total! Ojota prefiere la cárcel antes que salir a la calle en bici donde los autos andan por la izquierda, los micros son de dos pisos y la gente te putea en inglés.
ESPN se duerme a las 12 y se despierta a las 7. Ojota se duerme a la 2 “porque quiere conversar con los chicos”.
Ojota, a pesar de su especialización en marketing, management y coaching, no habla una palabra en inglés. Esto implica que ESPN cumple las funciones de lector y comentarista de todos los cartelitos, comerciales, afiches que se puedan encontrar en una ciudad y sus museos. Ojota adora caminar de la mano por el Mall rumbo al Palacio de Cunnington (versión de Buckingham según Ojota) pensando en Lady Di; mientras ESPN recuerda que los ingleses extendieron la maratón olímpica para que su reina pueda ver la largada desde su Palacio.
El resultado hasta ahora es un viaje para el recuerdo, donde caminamos como peregrinos, estamos 12 horas dando vueltas, sacamos fotos por todos lados y conversamos y nos reímos un montón. Conviviendo con las diferencias y disfrutándolas. Como Londres.
Nos vemos

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