Como el primer albergue estaba lleno tuve que seguir 4 km más con una pendiente interesante para llegar al siguiente. La gran ventaja fue que éramos dos en un refugio para 20 y a 40 metros habían un bolichin donde me prepararon unas chuletas de cerdo a caballo de Dioses. El dueño empezó a despotricar porque en las últimas guías lo nombran al albergue anterior como fin de la etapa, entonces el anterior explotaba de peregrinos y el tenía solo dos míseros ascetas que se habían animado a seguir. En todos lados se cuecen habas. Cuando me voy a dormir, a las 10 cierran todo, vino lo complicado Eramos sólo dos para todos los mosquitos del lugar! Sin tabletas ni repelente más el jet lag, eran las 12 y estaba ca...do de calor abajo de la sabana sintiendo el vuelo rasante de los zancudos ibéricos cual cazas de Top gun sobre mi cabeza. Hoy me compre repelente y me busque un albergue con más de 10 compañeros. Me parece que cambié mosquitos por ronquidos. Mañana les cuento
Ultimo momento! Un sádico viaja en bici. La forma de "curar" las ampollas es pincharlas con una aguja y dejarles un hilo para que drenen. Tengo dos ampollas en el arco de cada pie que me hacen caminar como pisando huevos. Luego de la cena en el albergue, me empecé a mirar las plantas de los pies con miedito y falta de elongacion, lo que veía no era muy alentador. Me compré en un chino, los chinos españoles tienen un ramo todos por dos pesos ademas de los super, un set de 7 agujas enhebradas por 0,75 euros (brillante vender agujas enhebradas) para realizar las curaciones recetadas. Cuando seguía postergando el primer pinchazo apareció Gabi, ciclista de mas de sesenta y me dijo "a ver tio, dejame que te lo hago yo. Voy a buscar los lentes" Gabi ya había repartido antibióticos en el albergue con mucha autoridad, así que dócilmente le entregue mis pies mal heridos. Fueron cinco minutos de puro sadismo. Me pinchó dos veces cada ampolla, me las apretó varias veces ahí donde dolía, me pegó las curitas y me encontró otra que le aplicó el mismo procedimiento. Resultó que el muy cabron de Gabi era enfermero jubilado y confesó al pasar "lo que mas me gustaba era sacar uñas". Se los juro por el Apostol, un verdadero sádico en bicicleta. No me animé a preguntarle el apellido pero si no era Torquemada de padre era por la madre. Corríamos el riesgo que a las 4 am, como en el hospital, prende la luz y nos revisa a todos los dolientes antes del cambio de guardia. Al menos Gabi Torquemada va en bici, ya no lo tengo que encontrar mas. Salvo que tenga una uña morada..
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