Los albergues son lugares muy especiales, son la segunda parte esencial del Camino junto con los senderos. Porque cuando terminas de caminar, empieza la tertulia social en los albergues y en los bares de los pueblitos. Los grupos de peregrinos son variopintos y se habla en español y una lingua franca con base de ingles. Se hacen lindas amistades, se habla de próximas jornadas y se comparte la buena onda. Ayer dormí en el Albergue de Alejandro en Bodenaya. El tipo un genio, cuando me iba sacó de su biblioteca un Martín Fierro tapa dura y me dijo “este libro le pido que me lo firmen los argentinos que pasan por aca”, un detalle magistral de entre varios que tuvo. Pero el muchacho le ha quedado un toque franquista/monástico; cuando nos daba las cena a las 8 nos informó “A las 10 se apaga la luz, todos a dormir y los despierto a las 06.30”. Cómo en el Liceo Naval pero media hora más de sueño! En casa a esa hora estamos cenando! Así que a las 10 estábamos cada uno en su correspondiente cucheta con la luz apagada. En la velocidad de meterme en la bolsa de dormir me olvidé el repelente. Como el que compré es uno en barra, si aparecía un mosquito hembra corría el riesgo de embardunarme la cara con el speedstick fresh verde que tenía en el mismo bolsito. No hubo mosquitos por suerte, en adelante quedaba ver que pasaba con los ronquidos. Cuando se pasó el sueño profundo a eso de las 3 am el concierto estaba en su climax. Yo he dormido en una especie de loft con 400 pibes entre 13 y 17 durante 5 años y era silencioso en comparación al concierto que ayer generábamos unos 20 hombres y mujeres. Por suerte mi vecino lituano era silencioso y del otro lado tenía la pared. Y ahí me vino la inspiración. La hipótesis es que el ronquido es una adaptación evolutiva del hombre adulto. El clan primitivo con 5 adultos roncadores atemorizaba tigres sables, hienas u osos hambrientos y mantenía despiertos a los más jóvenes. Así los viejos no sólo eran valiosos por sus conocimientos sino por sus sonidos nocturnos. Entonces cuando dentro de unos años vean en Nat Geo una inglesa estudiando como duermen los chimpancés bonobos en África y a un par de alemanes que llenan de cámaras y grabadoras los albergues del Camino, recuerden que la manzana de Newton en esto fue mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario