jueves, 9 de junio de 2016

Día 5. La Comunidad del Camino

A medida que se va entrando en ritmo los compañeros de peregrinación se empiezan a estabilizar. Hay algunos que pasan rápido, otros que van al revés. pero con más de la mitad concluís en los mismos albergues o en los mismos pueblos. Lo que te da un baño de humildad más allá de tus pensamientos iniciales del tipo “así como me ves pisando huevos en la bajada, yo alguna vez subí el Aconcagua y tengo el armario lleno de medallas de carreras importantísimas”. Al final de la jornada todos dormimos en el mismo albergue. Puede ser que adelante vaya la promoción 94 de Dotto Models en viaje de reencuentro, o un día atrás venga Hanibal Lecter con el carrito de Mallman dando un curso de cocina asturiana, nunca los verás. Como cayó quedó. Y así que no seremos Gandalf, Bilbo Bolsón y los Elfos, pero personajes no nos faltan. Acá les presento algunos.
Marie y Francois son franceses, tienen más de 70 pirulos, y caminan como refugiados sirios. Clavan 30 km por día con paso cortito el adelante y ella tres pasos atrás. Increíbles. Y no son los más viejos. El problema es que Marie se te para adelante y como si estuviera en el centro de Lyon y te larga un “liberté, egalité, fraternité, le peregrin de chamin, il nia pas de lits, non solidarité…” y sigue enojada. Estos gabachos parece que no cruzaron los Pirineos.
Alessandro e Isabella son italianos y son “taxigrinos”, como Isabella se lastimó en la segunda jornada lo empezó a seguir a Alesandro en taxi. Lo divertido fue cuando en la etapa más jodida el se “solidarizó” y se fueron los dos en taxi al siguiente albergue. Divinos! Estos tampoco cruzaron la frontera, te largan un “Alváro (la esdrújula en mi nombre es imposible para extranjeros) fachiamo la pasta per tuti, ancora, il mascarpone chivediamo el Papa”; y se ca..an de la risa. 
Neil y James son dos Nor irlandeses, ellos hablan inglés, así parece por el par de palabras que logro entenderles. No se hacen problemas por nada, llegaron al pueblito y no quedaba lugar en el albergue ni los dejaban dormir en la capilla. Se fueron a dormir al bosque! Al otro día contaban con buena onda cuando les pasó un ciervo rajando por donde estaban durmiendo. Si en un bar ves la mesa de estos 3 con los italianos juntos, es como la salita de 3 en el jardín de infantes, cada uno habla de lo que quiere y nadie se da mucha bola.
 Katherina es eslovena, largó en solitario hace 23 días desde Bilbao. No sé si es tímida o ha perdido la capacidad de comunicarse después de tanto tiempo pateando sola. Por suerte no intenta hablar en Esloveno sabe algo de inglés, pero es como conversar con una empleada de un peaje “buen día, gracias, hasta mañana”. Debo admitir que yo no ayudo mucho, me pasé una cena entera llamándola Stephanie, y ella preguntaba por un “shop” y yo le pedía al mozo que le trajera un “chopp”. Capaz que para Santiago descubro que es locutora y hace stand up en Lubjlana.
Y para el final de hoy dos locales, Cristóbal,militar retirado de Valencia, un veterano del Camino, ya ha recorrido otros y siempre tien la justa sobre etapas, albergues, comidas, rutas, horarios. Milico al fin, arranca primero siempre, con la comida y bebida exacta. El 19 cuando tengamos la asunción de Felipe VI veré si podemos entrar en confianza y recordar juntos la gesta heroica del Coronel Tejero. 
Y por último Jose, en sus sesenta, debutante en el Camino, se entrenó varios meses y fue a charlas previas en Madrid. Su organización y empeño es como para ir al Polo Sur en trineo, y no tuvo mejor suerte que vayamos juntos un par de días: ando descalzo por el albergue, no voy a ver los monasterios abandonados, llegúe media hora tarde a la cena que reservó y Le perdí el gorrito el día de más calor. Lo nuestro está en un impasse, me parece que me va a cambiar por Cristóbal.

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