viernes, 1 de julio de 2016
Día 9. Las armas de Satanás
Han sido 9 días de vida austera y monacal. Nos levantamos a las 5.30 de la mañana, luego de un frugal desayuno se prepara la mochila y comenzamos a caminar, la mayoría de las veces solos o con una compañía circunstancial de otro hermano peregrino. Vamos rodeados de agricultores que trabajan al sol con los ritmos de la tierra y sus animales. Llegamos a nuestros albergues espartanos donde lavamos nuestra ropa, cocinamos algo y armamos la cama para la noche. Nuestro esparcimiento es visitar alguna capilla en la caminata, la iglesia o museo del pueblo donde paramos o participar de las fiestas del santo patrono del lugar. Trabajo físico, arduo caminar y esparcimiento religioso. Un ejercicio espiritual que nos acerca al Señor por el camino del esfuerzo, la meditación y la austeridad.
Hasta que llegamos a Lugo.
En Lugo viven 100.000 personas. Paganos romanos la fundaron y trajeron con ella su "civilización". Las tentaciones de Lúcifer surgen en la ciudad como hongos en el bosque luego de la lluvia. La hermandad se ha dispersado en busca de comodidades superfluas como una habitación con cama doble, un baño privado o un Televisor individual. Se ofrecen de manera obscena servicios de taxis, masajes relajantes ¡Hasta delivery de alimentos a la habitación del hotel!!
Las hermanas sexagenarias francesas e italianas que nos acompañaban con sus pantalones de treking y sus camisas caquis han sido desplazadas de nuestra vista por jóvenes ibéricas que se muestran provocativamente con faldas cortas y blusas sin mangas ¡Pasamos de sacrificadas lavanderas a adoradoras de Febo!
¡En Lugo hay cines!¡ En Lugo hay centros comerciales! Templos paganos modernos que idolatran el consumo y la lascivia.
La fiesta más importante de la ciudad no es por la Virgen o un Santo Patrono, recuerdan al romano que la fundó y trajo sus conductas antinaturales. El monumento a visitar son las murallas romanas, no la catedral. No entiendo como un rey devoto en la antiguedad no la desarmó completa para construir monasterios. Esto al gran Pizarro no le hubiera pasado.
En Lugo hay huelga de recolectores de basura desde hace 7 días, los olores de la ciudad son los que sentimos los hermanos peregrinos al verla desde la lejanía.
Pasamos del camino de la virtud del trabajo esforzado en las pequeñas comunidades rurales a la pereza pecaminosa de las grandes ciudades. Luego de ser testigo de esta trágico contraste en que se mueve el mundo volveré a releer las obras de autores silenciados como Pol Pot o los hermanos talibanes.
Esta claro ahora, de acá a Santiago será una lucha de los hermanos peregrinos, nuevos templarios de la fe, contra las armas de Satanás y los mercaderes del templo que buscan alejarnos del buen camino.
Esto se está poniendo bueno.
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